Protestan ante gigante casero

04/04/2007

NUEVA YORK/AP — En su primera incursión en el mercado inmobiliario estadounidense, una empresa gigante británica que ha invertido $200 millones por docenas de edificios de El Barrio se encontró ayer con una protesta multitudinaria de sus inquilinos, inmigrantes hispanos.

“Tienen un plan para East Harlem, y eso significa un aumento de alquileres”, dijo Juan Haro, líder del Movimiento para la Justicia en El Barrio (East Harlem).

Los manifestantes pegaron un cartel gigante en la puerta de entrada del edificio donde ellos mandan los cheques pidiendo a su nuevo casero que no aumenten sus alquileres.

“Bienvenidos al Barrio”, se lee en el cartel que los residentes ondearon para darle la bienvenida a su nuevo casero británico, al que también le dejaron flores y frutas. “Aquí estamos y no nos vamos”, decía el cartel.

Los inquilinos respondían a la noticia difundida la semana pasada en torno a que el banco Dawnay, Day Group, con sede en Londres estaba pagando $225 millones por 47 edificios en El Barrio y siete condominios del East Village en el bajo Manhattan.

En Londres, el director de Dawnay, Day Group, Ian Blakeley, ha declarado que la compañía no desplazará a los inquilinos o incrementará los alquileres por encima de lo permitido por la ley.

Los edificios de East Harlem incluyen más de mil apartamentos y 55 propiedades comerciales justamente al norte del Parque Central.

Con los precios por las nubes que tienen las propiedades en Manhattan, El Barrio se ha convertido en el último refugio para mucha gente que busca una vivienda a su alcance. El vecindario ha acogido gente de todo el país y el mundo durante el pasado siglo, pero en años recientes ha atraído a las constructoras que buscan los últimos lugares de bajo costo que existen en Manhattan.

Lo ocurrido en East Harlem es sólo lo último de una serie de enfrentamientos de inquilinos de la clase trabajadora y las fuerzas corporativas.

A fines del año pasado, el complejo de viviendas Stuyvesant Town and Peter Cooper Village, de 11,000 apartamentos del bajo Manhattan, fue vendido por $5,400 millones, en medio de ruidosas protestas.

A principios de este año, una constructora trató de comprar el complejo más grande que goza de subsidio federal, Starrett City, en el condado de Brooklyn. El arreglo por $1,300 millones fue bloqueado por el gobierno federal que sostuvo que el posible comprador no había demostrado que podría conservar el complejo como viviendas de bajo costo.

Muchos de los inquilinos en los edificios afectados en East Harlem son inmigrantes de México y Ecuador que están pagando unos $1,000 mensuales por apartamentos de uno y dos dormitorios que están amparados por las regulaciones estatales de renta estabilizada, que establecen límites a los aumentos de alquileres, dijo Haro.

Ana Merino, de Puebla, México, vive en la calle 116 E con su esposo, trabajador de panadería, y su hija de 7 años. “No nos iremos. El casero es poderoso, pero nosotros queremos quedarnos y luchar por nuestros derechos”, dijo.

También en El Barrio, una maquinaria pesada irrumpió ayer en un jardín comunitario para abrir paso a un lujoso condominio, junto al nuevo Museo de Arte Africano que abrirá en el 2009.

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